La velocidad de la luz





Una de las consecuencias más interesantes que se deriva de la teoría de la relatividad, es la relacionada con la constancia de la velocidad de la luz, independiente por completo del estado de movimiento o reposo de la fuente que la emite, ío cual contradice abiertamente el principio de transformación de Galileo. Para mejor comprensión de lo anteriormente expuesto, imaginemos un tren que se desplaza a la fantástica velocidad de 240.000 km/seg. Supongamos que se prende una luz, una vez en la parte delantera del tren y otra en la parte trasera.

Lo qué nos interesa establecer sería si la luz en los dos casos emplea el mismo tiempo para ir del vagón delantero al trasero y viceversa. De acuerdo a los principios galileanos la velocidad resultante de la luz debería ser, en un caso:

300.000 — 240.000 = 60.000 km/seg y en el otro caso:
300.000 – 240.000 = 540.000 km/seg.

De acuerdo a estas* cifras, resulta ser, que en el tren en marcha la luz debería propagarse a diferentes velocidades en las dos diferentes direcciones, mientras que en el mismo tren en reposo debería ser la misma en ambas direcciones.

Los experimentos realizados en base a la anterior idea, han resultado negativos y Se ha llegado a establecer que la velocidad de la luz es una de las constantes del universo, que no se deja agregar ni quitar nada.



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